Me regalaron una libreta para recordar cosas serias y la llené de poesía. A veces decimos cosas para no ser escuchadas. Son palabras sordas que se escapan de nuestras bocas sin remedio, porque no hay cremallera que las pueda ocultar, pero tampoco hay oído que pueda remediar escucharlas. Estás en un grupo escuchando una conversación y piensas en voz alta, y cuando te dispones a continuar escuchando te das cuenta de que se ha hecho el silencio. Y te arrepientes, porque hablaste sin pensar, porque no hablabas en serio, y te disculpas como si hubieses dicho una mentira.
Hace 14 años
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