Un año que se acaba. Han pasado cosas buenas y malas. He reido, he llorado, he ganado y he perdido. Pero de todo he aprendido.
He sabido crecer, o al menos lo he intentado. Hay sonrisas y bromas que ya solo recordaré,
hay momentos importantes que jamás repetiré.
Aún así miro atrás y sonrío, recordando lo vivido: un respiro en enero, Carnaval de febrero, retomando un marzo adolescente, un abril que florece, nominaciones en mayo, junio llega soleado, julio y agosto playero, septiembre fiestero, octubre triste y repentino, noviembre más tranquilo y diciembre familiar para volver a empezar.
Hace 14 años
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