domingo, 27 de abril de 2008

Jonathan... no te metas pá lo hondo... que tu no sabes nadar

Yo sí se nadar, y andar también, pero en algún momento de la excursión pensé que me ahogaba.
Pero mereció la pena.
Os pongo en antecedente. Primer turno de excursión, solamente íbamos tres compañeras, ni siquiera Alejandro venía con nosotras (muy a su pesar). Llegamos al punto de encuentro y solamente vemos a tres chicas sentadas. Nos acercamos tímidamente y preguntamos si son de CAFD, nos dicen que sí y que los demás están dentro con el profesor. Ya salen unos pocos y vienen las primeras presentaciones. "Hala, que mal, nosotras no nos hemos presentado" - nos dicen las chicas del principio.
Mientras sale el profesor hacen bromas, nos preguntan si sabemos nadar y nos enseñan cómo se maneja el mapa. Ya con el profesor y los últimos compañeros que faltaban hacemos los grupos.
En mi grupo somos 4 chicos y 3 chicas (incluida yo). Ah! y un infiltrado. Este no se ha presentado, ¿quien será? Luego me entero de que es un "ayudante" del profesor, estuvo con nosotros mientras construíamos el puente y luego se fue.
Como estaba yo sola con el grupo de CAFD solo tenían dos opciones: integrarme o dejarme sola. Gracias a Dios me integraron. Desde el principio me tuvieron en cuenta y trataron de hacerme sentir parte del grupo. Me explicaban para qué se hacía cada cosa; proteger los árboles, cómo se tiraba la cuerda, el nudo de mariposa, el otro que era igual que el de las pulseras... Si había que tirar una cuerda al otro lado del río, yo también tenía que intentarlo. Cuando conseguíamos algo aplaudíamos y si no salía pues no pasaba nada, aplaudíamos igual. Había mucha unión, todos opinaban y cada uno echaba una mano en lo que podía, yo también. Cuando tensábamos entre todos la cuerda, yo también tenía un sitio para tirar.
Tardamos un montón en hacer el puente. La pobre chica que había pasado al otro lado ya estaba aburrida viendo cómo los demás tensábamos las cuerdas, pedíamos refuerzos, reíamos... Al final el puente quedó bien, después de unos ensayos con el chico más grandote para ver si resistiría... pensamos que podría valer. Al final como la tirolina no era muy segura también vinieron los compañeros de los otros grupos a pasar por nuestro maravilloso puente, que honor, jeje.
Ya en la otra orilla empezó "El camino que lleva a belén" (nunca mejor dicho, porque nos encontramos un belén en toda regla en el ECCE HOMO, con su San José, la virgen, el niño...). Si antes habíamos estado muy unidos, en la marcha ya se hicieron pequeños grupos según el ritmo de cada uno. Confidencias entre chicas, los del antifaz, el de las fotos... Era un grupo bastante homogéneo, no había un líder claro. Las chicas iban delante, pero cuando había un cruce entre caminos se daban la vuelta para consultar al resto, que íbamos conversando más tranquilos. Me contaron que el grupo que habían formado por lo visto no es el de siempre, esto también puede influir para que todo fuera así, porque los roles están más asumidos en los grupos formales. Lo que sí pude distinguir fue el rol protector que asumieron conmigo algunos compañeros y que yo les agradezco con creces.
A medida que íbamos avanzando, mis fuerzas iban decreciendo. Uff, yo quería aguantar, pero ese ritmo era demasiado rápido para mí. Ya desde el principio me habían dicho que si necesitaba cualquier cosa no tenía nada más que decirlo, que si estaba cansada nos parábamos y no pasaba nada, y que si no me cansaba... pues ya me dirían ellos de parar. Al final aguanté, aunque la subida fue bastante dura. Bajamos un poquito el ritmo y fue suficiente. Cuando había alguna parte del camino difícil no hacía falta que dijera nada, ya estaba allí alguno para ayudarme (no sé si llamarlo lenguaje no verbal, o si mi cara era un poema).
Llegamos a la cima, lo hemos conseguido. Aquí yo esperaba un descansito, parar a comer... pero no. Había prisa. Así que un respiro, más fotos, y volver a caminar.
La vuelta fue más tranquila, más descansada. Ibamos hablando de nuestras cosas, de las asignaturas de CAFD, de su graduación, de si había o no fiesta por Alcalá, de otras prácticas que habían hecho... incluso hubo dudas psicopedagógicas, ("¿qué hacer con esos alumnos rebeldes que no hacen más que molestar? expulsarles no es la solución"). También bromitas con el walkie "David, tenemos a la alumna de psicopedagogía... habla... da una prueba de vida", "el Chiqui chiqui se baila asi..."

Y llegamos al río. "Ahora tenemos que cruzar el río y no hay puente ni nada, te lo digo en serio" - me decía una compañera como si me fuera a asustar. "Ya, no pasa nada". Yo iba preparadísima, asi que no hubo ningún problema. Después de la caminata mojarse los pies era lo de menos.

Ya al final, despedida, besos e invitaciones para próximas excursiones. ¿Una nocturna?
En general todo fue muy bien, aunque yo esperaba algo más tranquilo y a la vez no tan mecánico. Parece que tienen muy asumido que es una actividad obligatoria de la asignatura, incluso se extrañaban porque yo me había apuntado de forma voluntaria a ir. Llegan, van a los puntos donde tienen que llegar, cumplen con los objetivos y se van. Esto hace que pierda el encanto de la actividad, por lo menos a mi modo de ver. Ya no me quiero ni imaginar a qué ritmo habrían ido si yo no hubiese estado allí. Pero me gustó mucho la experiencia, lo pasé muy bien y me parece estupendo que de vez en cuando podamos hacer actividades con los de otras facultades. Yo... repetiría.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!Parece más que una actividad un viaje multiaventura jeje. Muchas gracias por compartilo, ya que me servirá de gran ayuda para posteriores clases.
Parece ser que aunque no estén nada concienciados de la importancia del proceso en detrimento de los objetivos, al menos si tienen inquitudes pedagógicas.
Un saludo, y gracias.
Sara

Maria Martinez Arribas dijo...

Hola compañera de fatigas: jeje
Leyéndote, no sé si coincido contigo o no, en nuestro grupo tampoco había un lider claro, expresaban sus ideas y después se discutia que hacer. Pero había grupitos de 2 o 3 personas, más cohexionados, que se vieron más hacia el final, sin llegarse decantar ningún miembro encima de otro (aunque en mi caso eran dos grupos fusionados).
Es por no ser un grupo original o por qué el rol de lider como tal no se explicita, si no que todos practican un liderazgo guiado...

Yo al igual que tú, me faltarón las fuerzas... por no estar acostumbrada!!! Pero estos chicos de INEF que "majos" son...
Me gustaría recordar el Belén, por ser un punto de encuentro, donde coincidimos, tu un poema y yo una roca.
Un beso yo también repetiría, pero algo más light.
Nos vemos.
Ahora entiendo la sintonía que llevabamos en el walki...chiqui, chiqui os voy a dar.

cristina dijo...

Hola!

Muchas gracias por vuestros comentarios.

Sara, me gustaría aclarar que no pienso que no estén nada concienciados con la importancia del proceso en detrimento de los objetivos, igual lo expresé mal, lo que pasa que para ellos no es una novedad, ya lo tienen tan asumido que lo han mecanizado y por eso es posible que se pierdan cosas. De todas formas son sensaciones mías, de un único día y de una observadora inexperta. Lo bueno es que al tratarse de un trabajo en equipo siempre hay algún miembro que se detiene y aporta cosas nuevas que se apartan del objetivo o que hace que se de un rodeo sobre el mismo.

María, el "momento belén" además de punto de encuentro creo que sirvió para hacer una mini puesta en común, tanto entre nosotras (psico) como entre ellos (inef). A veces viene bien saber cómo están funcionando otros porque sino pensamos que las cosas son como las vivimos nosotros. Sé que las comparaciones pueden ser odiosas, pero a veces ayudan a tener una visión más amplia.

Bueno, no sé si me he explicado bien esta vez. Ya me contaréis.

Silvia Hernández Gutiérrez dijo...

Es la primera vez que veo tu blog y me ha gustado mucho, lo tienes muy currado!! Y inevitablemente he tenido que pulsar el botón jajaja.
Sigue así, un beso!