Repasando el material de la Web CT me ha llamado la atención el final de uno de los artículos. Habla de "conseguir cierto distanciamiento de la situación, para poder pensar sobre ella". Con eso estoy de acuerdo, después se analizará la situación, preguntándonos si se han cumplido nuestras expectativas. "¿Qué puedo aprender de esta situación de cara a futuras situaciones similares? ¿he conseguido mis objetivos? ¿actuaría de la misma manera que como hice si supiera lo que sé ahora, etc...?"
No pensaba escribir nada sobre la clase del viernes pasado, porque no me apetece echar más leña al fuego, cada uno tiene su opinión al respecto. Pero después de leer ese texto creo que cada uno tendrá unas respuestas a esas preguntas, según el contexto desde el que haya vivido la situación. Aunque lo más peligroso no fue el hecho en sí, sino los sentimientos que despertó. Con blog o sin blog me parece que ya hemos reflexionado y reflexionaremos mucho sobre esa clase.
El texto explica algo sobre generar un tipo de actitud estratégica que podría ayudar a resolver situaciones, "cumplir objetivos o influir en los demás, además puede ser muy útil como manera de influir en nosotros mismos, de manera que adoptemos una postura más proactiva y autónoma, favoreciendo nuestro aprendizaje en el mundo". A mí es algo que me preocupa porque no estoy segura de que sea del todo "¿sano?", no sé... claro que puede ayudar a resolver situaciones, pero también puede llegar a un punto en el que más que actitud estratégica se convierta en una actitud de desconfianza, tenerlo todo controlado, tener los sentidos alerta para intuir cualquier indicio de cualquier cosa... ¿Hace falta que todo tenga un propósito? Supongo que con la práctica todo será diferente, pero yo ya me estoy imaginando a personas como máquinas, como si tuviésemos una especie de polígrafo que cuestione todo lo que hacen y piensan los demás. Otra opción sería la de titiriteros que mueven los hilos controlando la situación, el contexto y finalmente a las personas. Cuánto poder, no sé cuál me asusta más.
Estoy de acuerdo con que esto nos otorga un poder de decisión y una autonomía para no ser manipulados por el entorno pero también hace que nos convirtamos nosotros en manipuladores. Por eso creo que es necesario hacernos conscientes de ello y actuar de forma ética al gestionar los contextos.
Wow! Podemos influir en los contextos, no es solamente algo externo. Si en algo se nos ha insistido en esta carrera yo creo que es en la importancia del contexto. No podemos estudiar nada de forma aislada, siempre hay que tener en cuenta "sus circunstancias". El contexto nos hace generar significados que estarán conectados con nuestro bagaje personal, con influencias internas que median en el procesamiento de la información. Una metahabilidad sería aprender habilidades para gestionar contextos. Para mí no ha sido un gran descubrimiento, quizá se ha mostrado más evidente, pero es algo que estamos viendo constantemente; con las leyes marcan un contexto, con la situación económica, con el estado de ánimo... con unas gafas, cerrando una puerta. Son cosas que vemos desde fuera, pero que las hemos puesto nosotros, que vienen de dentro y que para cada uno tienen un significado diferente.
Me sorprenden las llamadas de atención que son "necesarias" para que nos demos cuenta de lo que es tan evidente. El año pasado ya fue una sorpresa darnos cuenta de que los niños... "¡anda, si son personas!" (por lo visto había gente que no se había parado a pensar en ello, tanto interés en los resultados de los test no puede ser bueno). Es increible lo ciegos que estamos a veces.
2 comentarios:
Muy interesante, pero quizá un pensamiento poco positivo...
¿De verdad crees, que cada vez que actuamos hacemos estrategias?, yo me pregunto ¿Existe la espentaneidad? Creo que también nos relajamos. También pienso en el instinto, o en actuamos sin pensar, no todo puede estar controlado. Por otro lado no somos igual de competentes en todos los contextos, ya que en unos puede influir más el plano personal (sentimientos) que en otros, porque es más complejo ser competente en relación a sentimientos que en competencias profesionales...
Tal vez no estemos ciegos y solo veamos lo que queramos ver por miedo o interés...
Te acuerdas, quien es el rey en el país de los ciegos? ¡¡El TUERTO!!
Nos vemos.
Hola
Muy interesante y en la línea de blogs más recientes que están profundizando este tema (véanse por ejemplo los de Mary Poy, María Martínez Arribas, Elena Olmo, por citar algunos).
Tú además mencionas el contenido de uno de los artículos, o sea que perfecto.
Entiendo lo que planteas respecto a los posibles problemas de una llamémosla actitud estratégica (las connotaciones de la palabra estrategia no dejan de aparecer, me temo), al fin y al cabo tiene que ver cn CÓMO hacemos algo. No es necesario tenerlo activado siempre, pero en ciertas situaciones posiblemente sí, sobre todo aquellas que requieren nuestra atención consciente (más que la inconsciente). Puede estar asociado a manipulación o no, dependiendo del propósito que se tenga. Al menos éste se explicita. Siempre influimos en los demás, de una manera u otra. No siempre somos conscientes de cómo lo hacemos, o de las ventajas, inconvenientes, limitaciones, potenciales de unas maneras u otras.
Una perspectiva estratégica llevada a un extremo tiene muchas limitaciones, como muy bien apuntas. Mañana probablemente os deje un texto sobre esto.
Hay una rama de la Terapia Familiar que se caracteriza por sus intervenciones estratégicas. Es una aproximación que ha recibido muchas críticas porque no fomenta la colaboración entre las personas que están participando en los procesos de cambio, entre otras cosas porque fomenta sobre todo intervenciones remediativas asimétricas, un experto haciendo algo a alguien, en vez de haciendo algo con alguien.
No es lo mismo un enfoque estratégico en un contexto colaborativo que en un contexto impositivo o asimétrico (aunque se asuma o acepte dicha asimetría).
Pero es interesante que hagas la crítica. Desde luego ésta es evidente desde autores pertenecientes al Construccionismo Social como Keneth Gergen o Harlene Anderson, dentro de movimientos posmodernos. Imagino que aún recordarás el texto de Anderson que os di el año pasado en DA.
De nuevo interesante aportación, y me alegro porque están habiendo muy buenas aportaciones toda la semana.
Un abrazo
Alejandro
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